Tú que estás pasando por una separación amorosa, esto es para ti



El corazón roto no es lo único que duele, duele el cuerpo entero. Cuando te rompen el corazón, te enfrentas a ti mismo.


Y no hay nada más cierto: “Hablan de un corazón roto, pero a mí me duele todo el cuerpo” pues quienes hemos pasado por ese sentimiento podemos confirmar que a veces el dolor es tanto que no sólo es el corazón el que duele, sino el estómago, los ojos, los huesos, la piel, nos cuesta trabajo respirar, nos vemos envueltos en la depresión más aguda y sentimos que nada ni nadie podrá sacarnos de ahí. Deseamos sanar pero no sabemos cómo, deseamos ser felices pero si se nos fue el motivo de nuestra sonrisa, ¿cómo podríamos? Duele ver, duele comer, duele caminar, duele despertar y sentimos que ya nada vale la pena.


Todos esos sentimientos deben ser bienvenidos; así como la alegría, se vale estar depre, se vale vivir la tristeza con desdén, se vale llorar y berrear por él o por ella, se vale gritarle que no te merecías tanto daño. Se vale sufrir, se vale.


Dedica tiempo a tu tristeza tanto como creas que es necesario hacerlo para sacarlo, cuéntaselo a tu red de confianza las veces que sea necesario, métete a la ducha y escucha una playlist muy sad para llorar a gusto, cómprate unos lentes oscuros para llorar en público cuando sientas las lágrimas venir, haz todo cuanto te plazca para vivir tu tristeza, después ya.


Después de eso, convéncete de que se terminó. Bien dicen que en ciertas situaciones la esperanza muere al último, pero para curar un corazón roto, es lo primero que debe morir. No empiezas a sanar si crees que todavía hay esperanza de volver.


Y como toda rehabilitación lo primero es la abstinencia; duele, sí, pero funciona. No le hables, no le escribas, no le llames, no le busques. En cambio, sal con tus amigos, sal solo, ve al cine, come con tu familia, escucha música, mira Netflix (está comprobado que ver series o películas en Netflix mientras comes chatarra y helado sanan el alma más rápido), camina, háblate a ti mismo, vuelve a hacer cosas que te gustan, aunque tus ganas estén por debajo del 0%. Tal vez cuando lo hagas no sientas que vale la pena porque no te curan al momento, pero ten paciencia, lo hacen desde el fondo, tejido a tejido, imperceptible, pero funcional.


Pero, sobre todo, hay tres cosas que debes saber para sanar: la primera es que debes darle tiempo al tiempo, la segunda es que no sólo con el tiempo mejoras, debes dedicar voluntad para lograrlo, y la tercera es que vas estar bien porque eventualmente:


#TodoMejora


Te quiero, te entiendo y sé lo que estas pasando, yo pasé por ahí y desde este lado te puedo decir que vas a salir adelante, no te des por vencido, sé que puedes, yo te creo.



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