¡No más violencia de género! #NoEsNo #NiUnaMas


Imagen: Mujeres de Negro Uruguay

Reclaman declarar emergencia nacional por la violencia de género.


La Intersocial Feminista y otras organizaciones se concentraron frente a la Torre Ejecutiva para reclamar que la violencia de género sea declarada emergencia nacional.


Se entregó en Presidencia una carta dirigida a Tabaré Vázquez.


Los dos principales reclamos fueron que se aumente la cantidad de tobilleras electrónicas para poder cubrir todos los casos que lo ameritan. También que se dé financiamiento efectivo a la Ley de Violencia hacia las Mujeres Basada en Género, que fue aprobada en 2017 pero aún no cuenta con implementación real de muchos de sus artículos.


La carta solicita a Vázquez que declare la emergencia nacional “para las mujeres, niños, niñas y adolescentes que nos encontramos en Uruguay enfrentadas a violencia machista, y se articule un espacio interinstitucional que dé respuesta inmediata a la situación.”


Además de las tobilleras electrónicas, la carta reclama la intervención de los equipos de salud para agresores de alto riesgo. También se pide el establecimiento de un centro de referencia y articulación de respuesta para situaciones de riesgo de vida de mujeres, niñas, niños y adolescentes y una campaña de sensibilización en medios de comunicación en el marco de la Ley Nº 19.307 en primer instancia.


Aumento de 500 % de las denuncias por violencia de género demuestra visibilidad del problema en Uruguay


En el marco del Día Internacional de la Mujer transcurrido el 8 de Marzo de este año (2019), la División Políticas de Género del Ministerio del Interior rindió cuentas sobre sus 10 años de actividades. La directora de Políticas de Género, July Zabaleta, afirmó que se puso el foco en la capacitación y mejora de los registros e informó que el aumento de las denuncias supera el 500 % en ese período, lo que demuestra que el problema se está haciendo visible y se busca ayuda.


En Uruguay contás con leyes contra la violencia hacia las mujeres basada en género


¿Sabías que…

fue aprobada una ley sobre la violencia hacia las mujeres?


Su objetivo es garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia basada en género, estableciendo medidas y políticas de prevención, protección, sanción y reparación.


Declara además como prioritaria la erradicación de la violencia ejercida contra las mujeres, niños, niñas y adolescentes.


IMPO: La Ley en tu lenguaje.


Ley Nº 19.580 de 22/12/2017



Violencia contra la mujer


  • Datos y cifras


- La violencia contra la mujer -especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual- constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres.


- En un estudio multipaís de la OMS, el 15%-71% de las mujeres de 15 a 49 años refirieron haber sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida.


- Estas formas de violencia pueden dar lugar a problemas de salud física, mental, sexual y reproductiva y otros problemas de salud, y aumentar la vulnerabilidad al VIH.


- Entre los factores de riesgo de comisión de actos violentos cabe citar un bajo nivel de instrucción, el hecho de haber sufrido maltrato infantil o haber presenciado escenas de violencia en la familia, el uso nocivo del alcohol, actitudes de aceptación de la violencia y las desigualdades de género.


- Entre los factores de riesgo de ser víctima de la pareja o de violencia sexual figuran un bajo nivel de instrucción, el hecho de haber presenciado escenas de violencia entre los progenitores, la exposición a maltrato durante la infancia, y actitudes de aceptación de la violencia y las desigualdades de género.


- En entornos de ingresos altos, hay ciertos indicios de la eficacia de los programas escolares de prevención de la violencia de pareja (o violencia en el noviazgo) entre los jóvenes.


- En los entornos de ingresos bajos, aparecen como prometedoras otras estrategias de prevención primaria, como la microfinanciación unida a la formación en igualdad de género y las iniciativas comunitarias dirigidas contra la desigualdad de género o tendentes a mejorar la comunicación y las aptitudes para las relaciones interpersonales.


- Las situaciones de conflicto, posconflicto y desplazamiento pueden agravar la violencia y dar lugar a nuevas formas de violencia contra las mujeres.

  • Introducción


Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como "todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada".


La violencia de pareja se refiere al comportamiento de la pareja o ex pareja que causa daño físico, sexual o psicológico, incluidas la agresión física, la coacción sexual, el maltrato psicológico y las conductas de control.


La violencia sexual es cualquier acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual u otro acto dirigido contra la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de su relación con la víctima, en cualquier ámbito. Comprende la violación, que se define como la penetración, mediante coerción física o de otra índole, de la vagina o el ano con el pene, otra parte del cuerpo o un objeto.


  • Alcance del problema


Las estimaciones más precisas de la prevalencia de la violencia de pareja y la violencia sexual en entornos sin conflictos son las proporcionadas por encuestas poblacionales basadas en el testimonio de las víctimas. En un estudio de la OMS sobre la salud de la mujer y la violencia doméstica contra la mujer (WHO multi-country study on women’s health and domestic violence against women) realizado en 10 países, en su mayoría en desarrollo, se observó que en las mujeres de 15 a 49 años:


-entre el 15% de ellas en el Japón y el 70% en Etiopía y el Perú referían haber sufrido a lo largo de su vida violencia física o sexual perpetrada por su pareja;

-entre un 0,3% y un 11,5% referían haber sufrido violencia sexual perpetrada por alguien que no era su pareja después de cumplidos 15 años;

la primera experiencia sexual había sido forzada en muchos casos (17% en la Tanzanía rural, 24% en el Perú rural, y 30% en zonas rurales de Bangladesh).

La violencia de pareja y la violencia sexual son perpetradas en su mayoría por hombres contra mujeres y niñas. El abuso sexual infantil afecta a niños y niñas. En los estudios internacionales realizados, aproximadamente el 20% de las mujeres y el 5%-10% de los hombres refieren haber sido víctimas de violencia sexual en la infancia.

Los estudios poblacionales sobre la violencia en las relaciones entre los jóvenes («violencia en el noviazgo») indican que este problema afecta a una proporción considerable de la población joven. Por ejemplo, en un estudio realizado en Sudáfrica entre personas de 13 a 23 años, el 42% de las mujeres y el 38% de los hombres refirieron haber sido víctimas de violencia física en el noviazgo.


  • Factores de riesgo


Los factores de riesgo de violencia de pareja y violencia sexual son de carácter individual, familiar, comunitario y social. Algunos se asocian a la comisión de actos de violencia, otros a su padecimiento, y otros a ambos. Entre los factores de riesgo de ambas, violencia de pareja y violencia sexual, se encuentran los siguientes:


  1. un bajo nivel de instrucción (autores de violencia sexual y víctimas de violencia sexual);

  2. la exposición al maltrato infantil (autores y víctimas);

  3. la experiencia de violencia familiar (autores y víctimas);

  4. el trastorno de personalidad antisocial (autores);

  5. el uso nocivo del alcohol (autores y víctimas);

  6. el hecho de tener muchas parejas o de inspirar sospechas de infidelidad en la pareja (autores);

  7. las actitudes de aceptación de la violencia (autores y víctimas).

Entre los factores asociados específicamente a la violencia de pareja cabe citar:

los antecedentes de violencia (autores y víctimas);


  1. la discordia e insatisfacción marital (autores y víctimas).

Y entre los factores asociados específicamente a la violencia sexual destacan:

la creencia en el honor de la familia y la pureza sexual;


  1. las ideologías que consagran los privilegios sexuales del hombre

  2. la levedad de las sanciones legales contra los actos de violencia sexual.

La desigualdad de la mujer con respecto al hombre y el uso normativo de la violencia para resolver los conflictos están estrechamente asociados tanto a la violencia de pareja como a la violencia sexual ejercida por cualquier persona.


  • Consecuencias para la salud


La violencia de pareja y la violencia sexual producen a las víctimas supervivientes y a sus hijos graves problemas físicos, psicológicos, sexuales y reproductivos a corto y a largo plazo, y tienen un elevado costo económico y social.


Entre los efectos en la salud física se encuentran las cefaleas, lumbalgias, dolores abdominales, fibromialgia, trastornos gastrointestinales, limitaciones de la movilidad y mala salud general. En algunos casos se producen traumatismos, a veces mortales.


La violencia de pareja y la violencia sexual pueden ocasionar embarazos no deseados, abortos provocados, problemas ginecológicos, e infecciones de transmisión sexual, entre ellas la infección por VIH. La violencia de pareja durante el embarazo también aumenta la probabilidad de aborto espontáneo, muerte prenatal, parto prematuro y bajo peso al nacer.


Estas formas de violencia pueden ser causa de depresión, trastorno de estrés postraumático, insomnio, trastornos alimentarios, sufrimiento emocional e intento de suicidio.


La violencia sexual, sobre todo en la infancia, también puede incrementar el consumo de tabaco, alcohol y drogas, así como las prácticas sexuales de riesgo en fases posteriores de la vida. Asimismo se asocia a la comisión (en el hombre) y el padecimiento (en la mujer) de actos de violencia.

  • Repercusión en los niños


Los niños que crecen en familias en las que hay violencia pueden sufrir diversos trastornos conductuales y emocionales. Estos trastornos pueden asociarse también a la comisión o el padecimiento de actos de violencia en fases posteriores de su vida.

La violencia de pareja también se ha asociado a mayores tasas de mortalidad y morbilidad en los menores de 5 años (por ejemplo, por enfermedades diarreicas y malnutrición).

  • Costos sociales y económicos


Los costos sociales y económicos de este problema son enormes y repercuten en toda la sociedad. Las mujeres pueden llegar a encontrarse aisladas e incapacitadas para trabajar, perder su sueldo, dejar de participar en actividades cotidianas y ver menguadas sus fuerzas para cuidar de sí mismas y de sus hijos.


  • Prevención y respuesta


En la actualidad hay pocas intervenciones cuya eficacia se haya demostrado mediante estudios bien diseñados. Son necesarios más recursos para reforzar la prevención de la violencia de pareja y la violencia sexual, sobre todo la prevención primaria, es decir, para impedir que se produzca el primer episodio.


Respecto a la prevención primaria, hay algunos datos correspondientes a países de ingresos altos que sugieren que los programas escolares de prevención de la violencia en las relaciones de noviazgo son eficaces. No obstante, todavía no se ha evaluado su posible eficacia en entornos con recursos escasos. Otras estrategias de prevención primaria que se han revelado prometedoras pero deberían ser evaluadas más a fondo son por ejemplo las que combinan la microfinanciación con la formación en materia de igualdad de género, las que fomentan la comunicación y las relaciones interpersonales dentro de la comunidad, las que reducen el acceso al alcohol y su uso nocivo, y las que tratan de cambiar las normas culturales en materia de género.


Para propiciar cambios duraderos, es importante que se promulguen leyes y se formulen políticas que protejan a la mujer; que combatan la discriminación de la mujer y fomenten la igualdad de género, y que ayuden a adoptar normas culturales más pacíficas.


Una respuesta adecuada del sector de la salud puede ser de gran ayuda para la prevención de la violencia contra la mujer y la respuesta consiguiente. La sensibilización y la formación de los prestadores de servicios de salud y de otro tipo constituyen por tanto otra estrategia importante. Para abordar de forma integral las consecuencias de la violencia y las necesidades de las víctimas y supervivientes se requiere una respuesta multisectorial.



Servicios de atención a mujeres en situación de violencia basada en género


  • ¿Qué es?


Los Servicios brindan atención psicosocial-legal a mujeres adultas en situación de violencia doméstica, desde una perspectiva de género y derechos humanos, promoviendo el ejercicio de ciudadanía y favoreciendo el pleno goce de sus derechos. Asimismo, reciben consultas por parte de mujeres que viven otras formas de violencia basada en género. En los Servicios del interior del país se brinda además patrocinio en juicio. Todos los Servicios del interior del país cuentan con equipos de articulación territorial (DAT) para la detección y primera respuesta de situaciones de violencia doméstica, identificando necesidades a nivel departamental y especialmente en pequeñas localidades. Se busca contribuir a mejorar el trabajo en red y a potenciar las capacidades de los distintos operadores/as en territorio para mejorar las estrategias integrales de respuesta ante la violencia basada en género. Estos equipos realizan además, tareas de promoción y sensibilización en la temática de la violencia basada en género a nivel comunitario y tareas de difusión del Servicio.


  • ¿Quienes pueden acceder?


Pueden acceder todas las mujeres en situación de violencia doméstica de Montevideo y el interior del país.

  • ¿Qué ofrece?


El Servicio ofrece una escucha activa, la intervención se caracteriza por ser personalizada, trabajando directamente con la mujer en situación de violencia doméstica, focalizada en esta problemática, anónima y confidencial, con perspectiva de género y derechos humanos.

  • Zonas de influencia


Montevideo, Artigas, Canelones, Cerro Largo, Colonia, Durazno, Flores, Florida, Lavalleja, Maldonado, Paysandú, Río Negro, Rivera, Rocha, Salto, San José, Soriano, Tacuarembó, Treinta y Tres .

  • ¿Cómo se accede?


Las mujeres pueden dirigirse a cada uno de los servicios de atención.


Se accede a través del teléfono 0800 4141 o *4141 desde celulares de lunes a viernes de 8.00 a 24.00 y sábados y domingos de 8.00 a 20.00.


O teléfono: 2400 0302 interno 5504


  • Email

igualdad.genero@imm.gub.uy


  • Documentación requerida


No se requiere documentación



Mas info: Servicios de atención a mujeres en situación de violencia



Reflexión:


Las luchas por la igualdad y contra la discriminación han logrado avanzar en los objetivos pero queda mucho camino por recorrer en las sociedades para poder mantener que mujeres y hombres son tratados bajo el derecho de misma dignidad de todos y todas.


La primera reflexión que en mi opinión es importante resaltar es el reconocimiento de las víctimas como víctimas lo que lleva también a constatar que hay agresores. La condena y la lucha contra la violencia sobre las mujeres pasa por la identificación clara de quién es la víctima y quién es el que comete la acción que repugna a la sociedad.


La segunda reflexión de identificación de estos procesos de violencia que sufren las mujeres es que hay una complicidad estructural en la sociedad. Las mujeres que sufren violencia en muchas ocasiones son condenadas socialmente de complicidad con el agresor, como en el caso de la mujer que fue asesinada cuando regresó a casa del maltratador que tenía orden de alejamiento para cuidarle en una enfermedad, confundiendo complicidad con compasión. Pero a diferencia de lo anterior, sí que es una conducta cómplice la participación en estructuras de opresión que son permisivas con la violencia y dejan indefensa a la víctima y que pasan por la discriminación en la familia, en el mercado de trabajo y en la sociedad en general.


Una de cada 3 mujeres puede sufrir de abuso y violencia durante su vida. Esto es una abominable violación a los Derechos Humanos, pero continua siendo una de las pandemias más invisibles y poco conocidas de nuestros tiempos.

Defiende tu vida, lucha por tu independencia, busca tu felicidad y aprende a quererte.


La mejor manera de erradicar esta enfermedad es mediante la educación, enseñar a los jóvenes a respetar, a sentir empatía, a tener asertividad, precaución y prudencia, generosidad, compasión, cooperación, valentía y coraje, integridad, dignidad, etc.



No estás sola, denuncia ¡sé libre, sé feliz!




#violencia #genero #nacionales #mujeres


Fuentes:

guiaderecursos.mides.gub.uy

www.impo.com.uy

www.180.com.uy

www.paho.org

Mujeres de Negro Uruguay






Uruguay Diferente
Uruguay LGBT+
Whatsapp: +598 93 847 348