Más de la mitad de personas LGTB+ sufre discriminación tras regresar a casa por el confinamiento


(Panorámica de la madrileña Puerta del Sol completamente vacía por el estado de alarma).


Un grupo de investigadores ha puesto en marcha un estudio para determinar el impacto de la pandemia del covid-19 en el ámbito psicosocial de personas con identidades sexuales no normativas. Hasta ahora, 1.900 personas han respondido a esta encuesta que sigue abierta hasta el 9 de mayo.


Al menos el 20% de las personas LGTB+ con trabajo han perdido sus empleos de forma definitiva o temporalmente. Entre las personas que han tenido que volver a domicilios familiares, más de un 60% expresa situaciones de no aceptación y discriminación. En las relaciones íntimas y de pareja, un 11% ha tenido rupturas emocionales durante el estado de alarma. Un 6% se siente una carga para los demás y tiene un estado de ánimo depresivo mientras que un 15% de las personas dicen que no tienen redes o apoyos a los que acudir.


Son algunas de las conclusiones preliminares de un estudio en marcha que un grupo de investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos, Universitat Autònoma de Barcelona, Universitat de Barcelona y la Universidad Complutense de Madrid están realizando sobre el impacto de la pandemia del covid-19 en el ámbito psicosocial de personas que con sexualidades o identidades no normativas.


Con el título ‘Impactos psicosociales en población LGTB+ durante el estado de alerta por covid-19 en España’, el estudio partirá de una encuesta que ya han contestado 1900 personas. El equipo continúa recogiendo respuestas hasta el 9 de mayo.


El propósito de la investigación es conocer las implicaciones derivadas de situación de pandemia de covid-19 y de las medidas de confinamiento, así como las repercusiones que ambas puedan tener en el ámbito personal y colectivo de aquellas personas que viven en el territorio del Estado español.


Lucas Platero y Miguel Ángel López, dos de los investigadores implicados en el estudio, explican que al comenzar la pandemia este grupo detectó que estaba afectando de una manera diferente a las personas LGTB+. Algo que ocurre, “no tanto porque exista algo sustancialmente distinto en estas personas, sino por las barreras que se interponen y dificultan tener acceso a unas condiciones de vida similares al resto”, dice Platero. Según Platero, esta particularidad no ha sido muy evidente al público general “que puede creer que la identidad de género o la expresión de la sexualidad es un tema particular, privado, y por tanto, irrelevante para cuestiones de salud”, y de ahí el interés de este grupo de investigadores de ahondar en el tema.


Entre las preocupaciones del estudio está el acceso a la salud para las personas LGTB+, que ya de por sí encuentran barreras que impiden el acceso de una salud plena en condiciones similares al resto de la población. Entre las causas, López explica que las identidades no normativas “son vivencias a menudo estigmatizadas, y existe una mayor evitación de los servicios de salud, para evitar discriminación, lo cual lleva a acudir más tarde y con casos más graves”.


Por otra parte, apunta, entre el colectivo hay población de riesgo como personas que conviven con el VIH o mayores de 65 años que son LGTB+. De hecho, las conclusiones preliminares indican que aproximadamente un 10% de las personas han tenido dificultades para acceder a tratamientos médicos.


Los investigadores explican que el “el estrés de minorías”, derivado de pertenecer a un grupo social minoritario, explica en parte las vivencias de la población LGTB+. A este factor se añade “que nos estamos enfrentando a una situación para la que no estábamos preparados, con mucha incertidumbre, dolor ante las personas fallecidas y precaridad a muchos niveles”, dice Platero.

Entre otras situaciones concretas que estos investigadores han detectado hasta ahora, están casos de racismo como el rechazo a personas asiáticas en redes como Grindr —con mensajes como no rice & coronavirus—, las “vueltas al armario” de alumnado que ha tenido que volver a casa al cerrar los centros educativos o preocupación entre las personas trans sobre el acceso a sus tratamientos, un problema detectado también a través de las llamada a la línea Arcoiris de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales.


Entre otros aspectos que ya recoge la encuesta hay algunos positivos. Así, el estudio refleja cómo se han dado soluciones creativas para mantener redes sexuales, afectivas y de apoyo entre personas LGTB+ al tiempo que han surgido redes de cuidado que “han supuesto un flotador de salvación momentánea”.




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Fuente: www.elsaltodiario.com

Imagen portada: www.20minutos.es



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