Joven trans Argentino se viraliza en tiktok


La historia se viralizó en TikTok este lunes.


Tiene 24 años y es rosarino pero su historia ya atravesó el continente. En el último mes publicó dos videos breves en la red social que, juntos, ya tienen más de 8 millones y medio de reproducciones. Allí mostró cómo se veía antes de la transición y cómo ahora, que ya tiene barba y logró hacerse la cirugía para sacarse las mamas.


Nicolás decidió no ocultar las fotos anteriores a su transición, cuando todavía lo llamaban Nicole. En Tik Tok es @nicolas.romano

Nicolás se sienta frente a la pantalla de su celular, se acomoda el cuello de la camisa blanca y sonríe. Es temprano, tiene 24 años y no es su estilo andar en camisa, pero acaba de volver de una entrevista en una radio local y todavía está que no lo puede creer. Es que, hasta hace pocos días, su historia era una historia mínima: la vida privada de un joven trans rosarino que, a lo largo del último año y medio, había dado los pasos definitorios de su transición para dejar de ser Nicole y ser, por fin, Nicolás.


Pero si ahora está sentado frente a la pantalla conversando con Infobae fue por algo que empezó como un juego con su hermanita de 7 años, a la que le gusta hacer coreografías con él para subirlas a la red social Tik Tok. El 21 de septiembre, Nicolás publicó un video en el que mostró fotos de su adolescencia —en bikini en la playa— que se funden en “el ahora” —en cuero, después de haberse hecho la mastectomía para sacarse las mamas—. El video dura menos de 10 segundos, tiene 4.500.000 de reproducciones y comentarios de usuarios de toda América Latina.


Nicolás dice que Nicole era "demasiado femenina" como una forma de combatir el "qué dirán"

Hace dos semanas subió otro en el que está bailando —se escucha el tema “Que digan lo que quieran de mí”— con la misma sonrisa con la que ahora mira a cámara. Después, aparece una foto de él en el secundario, con pollera y aros perla, cuando todavía era, al menos para el resto, “Nicki”. El video tiene 4.000.000 de reproducciones y 10.500 comentarios.


“Nunca voy a ocultar mi pasado, porque mi pasado es parte de lo que soy hoy”, dice a Infobae Nicolás Romano. “Pero también cuento que en esas fotos van a ver a una Nicole muy femenina que parece contenta. Bueno, la verdad es que no era feliz, para nada”.


Hay un recuerdo de su infancia que cobró sentido hace poco, cuando Nicolás empezó a preguntarse cuándo fue que empezó a desear ser varón. “Yo jugaba con las pastillitas Tic Tac, tenía 8 años más o menos. Me tomaba una pastilla y me transformaba en Nicolás y me comportaba como un nene. Pero era un secreto y, antes de que alguien se diera cuenta, me tomaba otra para volver a ser Nicole”.


Era el año 2005 y nadie a su alrededor sabía nada acerca de los hombres transgénero. De hecho, fue recién en 2011 que, mirando Gran Hermano, muchos argentinos conocieron por primera vez la historia de un hombre trans. Era Alejandro Iglesias, un joven en cuyo documento decía “Silvia” y que contaba que quería ganar el juego para pagarse la mastectomía y la faloplastia (la creación quirúrgica de un pene).


“Yo tampoco sabía lo que era un hombre trans. Imaginate que cuando era chiquito pensaba ‘me voy a otro país, hago como que me morí acá y un día vuelvo siendo otra persona’. Mirá mi cabeza”. Estaba en la infancia y ya pensaba en la muerte como salida.


“Después, a los 12, 13 años, lo recontra re mil reprimí. Pero fue porque mi papá era bastante cerrado de cabeza. En las fotos vas a ver que yo era demasiado femenina y era por eso, porque en mi casa me decían ‘mirá lo que van a decir de vos’, ‘vestite como una mujer’. Yo quería andar con zapatillas y ropa deportiva pero si yo no salía mínimo con vestido o pollera y zapatos mi casa era un caos”.


La regla tácita era ser “una mujer como corresponde” —heterosexual y cisgénero (“si tiene vagina, ovarios, útero es mujer")— pero, para empezar, "a mí siempre me gustaron las mujeres. Estuve con chicos mientras era Nicole, tenía novio, pero no me gustaban los varones. Era más una pantalla que otra cosa”.


A los 18 Nicole se enamoró de una amiga “y fue una catástrofe”, recuerda Nicolás. Dice que en su casa hubo un sopapo y varias sentencias cuando se enteraron —”sos una vergüenza”, “qué decepción”—, y la Nicole que se ve sonriente en las fotos era una flor de plástico: en apariencia vital, pero ficticia.


Antes, cuando fingía felicidad. A la derecha, cuando cumplió un año de su transición

“Empecé a tener una especie de anorexia nerviosa. Dejé de comer, bajé muchísimo de peso. Me acuerdo que me mandaban al psicólogo y mi papá venía a mi pieza y me preguntaba ‘¿se te pasó?’, como si fuera un resfrío”. Como le gustaban las mujeres, Nicole creía que era lesbiana aunque en el fondo sabía que tampoco ahí terminaba de sentirse a gusto. “Todos los años lloraba, no quería vivir más”.


En el año 2017 le detectaron una arritmia. Nicole estaba disociada de su cuerpo y la ignoró pero al año siguiente, la advertencia volvió. “Lo que terminaron encontrando fue una comunicación interauricular, o sea, un agujero en el tabique que separa las aurículas”.


Tenía 21 años cuando le dijeron que tenía que operarse de urgencia del corazón. “Ya tenía hipertensión pulmonar, sangre en los pulmones, por dentro era un desastre”, cuenta. Por fuera, nada: inalterable, ningún dolor, la flor de plástico.


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