«Hay gays que tienen interiorizada la homofobia»


El autor de 'Quiérete mucho, maricón', un manual de autoayuda para homosexuales, habla de su intersexualidad sin tapujos y ayuda a muchos hombres a salir «bien» del armario.


Gabriel J. Martín (San Fernando, 1971) nació con apariencia femenina y testículos en las ingles. Le hicieron una exploración muy superficial y le llamaron Patricia. Su caso pasó desapercibido hasta la pubertad, cuando empezó a salirle bigote, nuez y pelo en las piernas.

La regla no le bajaba ni desarrollaba pecho. A los 18 fue al endocrino con un volante de su médico de cabecera. Tras un periodo de pruebas médicas, vieron que tenía cromosomas XY. «Le consideraron niña falsamente y queda demostrado. Ordeno que se rectifique la partida de nacimiento. Tú eres Gabriel», sentenció un juez años después. Su peripecia de vida no acabó aquí. «La siguiente etapa comenzó cuando empecé a darme cuenta de que, además de ser hermafrodita, un término que ya no se usa, me gustaban los chicos». Gabriel forma parte del 1% de los españoles que es intersexual, la letra más desconocida de la sigla LGTBI. Salió del armario con 38 años. Es psicólogo y autor de varios libros de autoayuda para homosexuales, el más conocido, 'Quiérete mucho, maricón'. Este viernes imparte una charla en Bilbao invitado por el colectivo Ortzadar. «Ser gay tiene que ver con de quién te enamoras, no con quien te acuestas», advierte.

–Se presenta en Twitter como maricón. ¿Duele más la intención que la palabra?

–Los gays utilizamos maricón como marca lingüística de complicidad. Le hemos quitado la connotación negativa, la hemos resignificado. Pero si alguien se dirige a mí mirándome fijamente con ojos enrojecidos y me dice ma-ri-cón, ya sé que quiere insultarme.

–¿Está superado el debate de si uno nace o se hace?

–En la comunidad científica sí. Pero está el debate público va por otro lado. Cada uno dice lo quiere.

-¿Es más fácil salir del armario para una chica que para un chico?

-No, porque desafortunadamente vivimos en una sociedad machista que, además, sobre las chicas lesbianas carga un segundo componente discriminatorio. La mujer homosexual, además de por homosexual, por el hecho de ser mujer, tiene que cargar otra serie de dificultades. Y esto en el campo de la sexualidad se manifiesta todavía para sorpresa de muchos. Está incluso peor visto en una familia tener una hija lesbiana que no se vaya a casar, que no sea madre, que no se desarrolle como lo que típicamente se ha entendido que es ser mujer... Y para muchas mujeres, en el espacio público salir del armario tiene peores consecuencias que para los hombres.

-¿Un gay en su casa puede encontrar más homofobia que en la calle?

-Sí, sin duda. Algunas familias no perdonan la vergüenza que supone para ellas.

-Intersexuales, osos, daddies, twinks, amantes del leather, polisexuales... Detrás del arcoíris se esconden muchas banderas. ¡Es todo un laberinto!

- Parecen ganas de destacar, pero cada uno tiene unas necesidades afectivas específicas. Está muy bien, porque hasta ahora teníamos una visión muy monolítica de todo esto. Además, la naturaleza es variación.

-¿Se da por hecho que el hombre es XY y la mujer XX?

-Damos por hecho porque es lo que nos enseñan en el colegio. Sí que es verdad que recibo muchas solicitudes de estudiantes que tienen que presentar trabajos de investigación y quieren documentarse más.

-¿Cuándo y por qué decidió tratar sólo a gays?

-Lo hago desde hace más de una década. Empecé como psicólogo en la Coordinadora de Gays y Lesbianas de Cataluña. Pero las chicas todas preferían hablar con una mujer, lógico. Con lo cual me especialicé en hombres.

-¿Qué 'mochila' arrastran los homosexuales?

- Un heterosexual no tiene mierdo a ser como él ni lo discriminan ni lo insultan por ser como es. No sufre burlas ni insultos en la etapa escolar por serlo, ni tendrá secuelas, por tanto. El gay forma parte de un grupo que ha sido estigmatizado y ese estigma tiene un efecto pernicioso sobre su salud psicológica y emocional.

-¿Cuál es la preocupación que más escucha en su consulta?

-Depende. Cuando me llaman de países como Bolivia, Perú y Ecuador, la gran preocupación es no ser rechazado por sus familias ni por su entorno laboral. Tienen pánico a que lleguen a enterarse de su condición sexual. También depende de la edad. Se supone que cuanto más mayor eres, más superadas tienes ciertas cosas, pero lo cierto es que cuanto más mayor eres más homofobia has vivido y por tanto más secuelas te ha dejado. Los jóvenes, en cambio, tienen más preocupaciones de pareja.

-Utiliza mucho el término 'homofobia interiorizada'. ¿Cómo se detecta, incluso en uno mismo?

-La homofobia es la aversión hacia los homosexuales. Es lo que tiene una persona integrista religiosa. Cuando decimos interiorizada, es que está presente en una persona homosexual. Eso se entiende fácil porque ahora hablamos de los micromachismos y de cómo algunas mujeres pueden tener conductas machistas sin darse cuenta simplemente porque han crecido en un entorno cultural machista y han incorporado por imitación esos componentes. Eso mismo con la homofobia. Una persona homosexual que ha crecido en un entorno homofóbico le genera muchísimos conflictos. Por ejemplo, si tienes el prejuicio interiorizado de que el resto de los homosexuales son unos promiscuos, difícilmente te vas a fiar de un posible candidato a novio. Y si tienes la creencia interiorizada de que te van a rechazar o, peor, te van a agredir por el hecho de ser gay, eso te va a generar muchas dificultades para establecer vínculos con la gente que te rodea.

-¿Entiende que muchos lo oculten en su trabajo?

-Cada vez lo entiendo menos, sinceramente. No hay que llegar el primer día y decir tu nombre y apellidos y orientación sexual. Eso no.

Pero con naturalidad, se puede hablar, si es pertinente, de tu vida cotidiana o del fin de semana con su pareja... Abogo por conseguir el estado de naturalidad a la hora de relacionarnos.

-¿Siguen siendo los gays foco del 'bullying'?

-En los institutos y colegios, sí. Lo tienen muy difícil. Hablando una vez con el presidente de la Asociación de Madres y Padres de alumnos gays, me decía que los que peor lo tienen son los discapacitados y todo el que sea diferente. Los niños tienen comportamientos inmaduros.

-¿Nuestros hijos lo van a tener más fácil?

-En temas de orientación sexual, sin duda. Eso no significa que debamos dormirnos. Está ayudando visibilizar la diversidad. Un niño que crece contemplando a su alrededor que hay otros niños con dos padres o dos madres, o con un niño que tiene sólo padre o madre porque así lo decidieron, lo verá como algo normal.

-¿Y la inquietud de los padres por el temor de que a su hijo, gay, le machaquen?

-Es incomprensible, lo hablo muchas veces en consulta. Toda madre sufre si a su hijo le hacen daño. Y toda madre quisiera que su hijo fuera el más hetero, el más alto, el más guapo, el más listo porque le irá mejor en la vida. Ahora, a partir de aquí, debe pensar aquí estamos y tiramos para adelante con lo que sea.

-Defiende con pasión el Orgullo gay. ¿Qué piensa de los homosexuales que lo menosprecian?

-A esos les digo, ve a un Orgullo. Cuando te pases dos horas y media viendo pasar pancartas reivindicativas y, pasado este tiempo, ves una carroza, te darás cuenta de que el Orgullo es reivindicación y activistas reivindicando derechos.

-Y no reniega de 'la pluma'. ¿Por qué?

-El problema de la pluma es que es un comportamiento femenino y rechazar la pluma es tener un comportamiento machista cien por cien. A una persona que tiene pluma hay que respetarla como es. Sólo faltaba que una persona no pudiera expresarse, hablar y moverse con naturalidad. Ya está bien de que a la gente la machaquen por cosas como esta. Y si hay que defender la pluma, lo hago.

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