Concientización, chequeo y batalla en este Día internacional de la lucha contra el cáncer de mama


Hoy se celebra el Día Internacional de lucha contra contra el Cáncer de Mama. Octubre es el mes de sensibilización contra la enfermedad.


Además, te invitamos a visitar el sitio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que tiene un apartado sobre el tema con datos muy interesantes. Según informa la OMS, “El cáncer de mama es el más común entre las mujeres en todo el mundo, ya que representa el 16% de todos los cánceres femeninos”. Por otro lado se estima que en 2004 más de medio millón de mujeres murió a causa de la enfermedad.

En tanto, la OMS advierte que “la detección precoz a fin de mejorar el pronóstico y la supervivencia de los casos de cáncer de mama sigue siendo la piedra angular de la lucha contra este cáncer”

La primera vez que compraste un soutien, seguramente amaste tus senos (o los odiaste). Durante tu adolescencia, esos pechos constantemente te recordaron que eras una mujer en entrenamiento. Los quisiste más grandes, y luego rezaste para que dejaran de crecer. Fueron la razón de tus inseguridades: ¿por qué uno es más grande que otro? ¿por qué los míos no son tan grandes/suaves/firmes? ¿por qué se están cayendo?

Lamentablemente el factor de riesgo principal del cáncer de mama es ser mujer, pero podemos tomar otras medidas preventivas para disminuir nuestras probabilidades de desarrollar esta enfermedad.

Descubrí la densidad de tus senos

Saber si tenés senos densos es una de las nuevas formas para protegerte. Si tenés más tejido que grasa (que es común en mujeres jóvenes) el cáncer se vuelve más difícil de detectar a través de una mamografía. Esto sucede porque, tanto los tumores como el tejido del seno se ven blancos, mientras que la grasa se ve oscura.

Pero más importante que eso es que tener senos densos incrementa el riesgo 6 veces más de desarrollar cáncer de mama. Los expertos no saben por qué pasa esto, pero está confirmado por la Organización de Cáncer de Mama.

Movete

El ejercicio te protege del cáncer de mama en diferentes formas. Primero, ayuda a controlar tu peso. Un estudio hecho por la Biblioteca Nacional de Medicina descubrió que las mujeres que ganaban entre 10 y 14 kilos después de los 18 años, tenía 40% mayores probabilidades de desarrollar cáncer de mama.

Esto es culpa del estrógeno que estimula el sobrecrecimiento de las células y, por ende, del cáncer de mama. Antes de la menopausia, la mayoría del estrógeno se producía por los ovarios. Después de la menopausia, los ovarios detienen la producción y la mayoría se convierte en tejido adiposo. Mientras más grasa tengas en el cuerpo, más estrógeno habrá.

Y no es que tengas que ir al gym todos los días. De hecho, la Asociación Americana de Cáncer recomienda hacer 150 minutos de ejercicio de intensidad moderada a la semana.

Conocé el historial de tu familia materna y paterna

Del 5 al 10% de los cánceres, incluyendo el cáncer de mama, son hereditarios. Los diagnósticos múltiples en ambos lados de tu familia pueden ser pista suficiente de un vínculo hereditario. Así que asegúrate de echar un vistazo en tus familiares de segundo y tercer grado (tías, primos, etc.)

Evitá pruebas innecesarias

Es irónico, pero las mamografías son los chequeos más populares y su radiación ionizante son un factor de riesgo de la enfermedad porque causan mutaciones en el ADN de las células.

Esto no significa que debas cancelar tus mamografías anuales, ya que emiten dosis muy pequeñas de radiación y si siguen las pautas generales, no serán un gran problema.

De hecho, lo mismo ocurre con las radiografías dentales anuales y el control de seguridad del aeropuerto, y si tu médico dice que necesitas una radiografía de diagnóstico por cualquier motivo, el riesgo de exposición mínima a la radiación se ve compensado por la posibilidad de diagnosticar un posible problema médico.

Comé bien

La investigación continúa produciendo pruebas prometedoras de que la dieta puede afectar el riesgo de cáncer. Por ejemplo, los investigadores de Harvard descubrieron recientemente que las mujeres que tenían los niveles más altos de carotenoides en la sangre tenían un riesgo menor del 19% de desarrollar cáncer de mama.

Los carotenoides, pigmentos vibrantes que actúan como antioxidantes, se encuentran en frutas y verduras como las verduras de hoja verde, zanahorias, papa dulce, tomantes y pimientos rojos.

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