Pandilleros violan a chico gay en prisión


Un día cualquiera, el chico gay fue atacado por una pandilla de latinos que lo golpeó hasta dejarlo inconsciente y lo violó en el baño, al menos cuatro veces.


Casos de la vida real

La historia contada por un ex convicto de la penitenciaría estatal de Illinois en Estados Unidos, narra en primera persona los horrores de ser violado en prisión cuando los reclusos descubren que eres gay.

El relato, tomado de un portal web de noticias, cuenta que un chico de 30 años acabó preso por venta callejera de drogas. Sus primeros días en la cárcel, no fueron tan malos como él pensaba e incluso se reencontró con antiguos clientes de su mercancía… pero todo cambió, cuando entre sus compañeros de prisión, corrieron rumores de que él era gay.

Un día cualquiera, el chico gay fue atacado por una pandilla de latinos que lo golpeó hasta dejarlo inconsciente y lo violó en el baño, al menos cuatro veces.

Herido y maltratado, el chico trató de denunciar lo sucedido, pero los mismos guardias le hicieron saber que cuando una pandilla reclamaba a un chico gay como suyo, no había mucho por hacer. La violación que sufrió lo había marcado como propiedad de la pandilla.

A partir de ese momento, el chico, cuyo nombre no ha sido revelado en el informe, cuenta que las violaciones sólo fueron en aumento.

Su testimonio ha servido para revelar la dura realidad que vive la población Lgbt en las cárceles; no sólo por ser violados por sus compañeros, sino porque además, son tratados como esclavos al servicio de sus ‘dueños’.

Muchos de los chicos que enfrentan este suplicio optan por cometer faltas graves en prisión,

para ser castigados en confinamiento. Básicamente, el confinamiento los envía por varios

días a un cuarto pequeño, sin televisión, cama o baño. Allí, las horas son eternas y la

desesperación reina… pero al menos están a salvo de una violación.

Recientemente un informe de noticias en el canal ABC, reportó la muerte de un chico de 19 años violado en prisión. Las autoridades prometieron una investigación a fondo, pero nada se ha avanzado en el caso, principalmente porque en prisión, nadie ve o dice nada que delate a sus compañeros.

“Si hay algo peor que ser gay en prisión, es ser un delator. Los delatores en prisión tienen

una vida muy corta” termina diciendo el informe

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