¿Es necesario que vuelva Mary Poppings para hacernos la vida mas gay?


Escrito por: NACHO FRESNO | Tiempo de lectura: 4 minutos

Agosto es el mes número ocho de un calendario de doce. Lejos de ser junio –que hace el seis– el que parta el año por la mitad, es justo este mes de agosto el que lo divide en dos. Cosas de la vida. Y ya suenan las trompetas del regreso de Mary Poppins. Pero, ¿es necesario que vuelva la niñera del paraguas para hacer nuestra vida más gay? Es decir que nos ayude a tener una existencia más tolerante, amable, libre y sin prejuicios. Más feliz.

Bien sea porque agosto es el mes por antonomasia para las vacaciones, bien porque seguimos considerando la ‘vuelta al cole’ como la fecha que marca un nuevo comienzo de año, el caso que es que este mes marca un antes y un después cada año. Y septiembre es siempre el mes en el que nos llenamos de buenos propósitos.

Sea por lo que fuere, el eje central de este verano de 2018 marca la cuenta atrás para que llegue uno de los acontecimientos más importantes del año: el estreno mundial de El regreso de Mary Poppins, que aterriza en diciembre, en plenas Navidades.

Cuando termine este eterno mes de agosto, vendrá el buen tiempo [las llamas del infierno no pueden considerarse nunca ‘buen tiempo’] y el cambio de hora para tener un horario más lógico y ver cómo los chulos vuelven a taparse [haciendo que el otoño y el invierno vuelvan a ser las estaciones más democráticas, en las que todos podemos salir a las calles en igualdad de condiciones]. Pero también se acercará el día en el que volverá Mary Poppins…

Mary Poppins (la película), es como Mary Poppins, el personaje: prácticamente perfecta en todo. Hay quien, por ello, se pregunta si es necesario (o conveniente) una nueva cinta. Y sí que lo es. Ella es tan perfecta que da para mucho.

Saving Mr. Banks sirvió a la Disney para abordar el personaje desde otra perspectiva. El trabajo que le costó a Walt Disney convencer a la escritora P.L. Travers de que le vendiera los derechos de sus tres libros es otra forma de descubrir la trastienda de esta fascinante niñera. Esta nueva película –que no remake– del clásico de Julie Andrews y Dick Van Dyke, es la excusa perfecta para ahondar más aún en ella.

Mary Poppins solo viene a vernos cuando cambia el viento y sabe que necesitamos de su ayuda. Pues bien: el viento ha cambiado. Jane y Michael Banks, como nosotros, están ya muy creciditos. Algunos, incluso, ‘ya hemos vuelto de allí’, como Chenoa.

Pero hay mucha gente que no sabe quién es Mary Poppins y, algo que es peor, muchísimos que, aunque estén también de vuelta, no saben que ‘con un poco de azúcar esa píldora pasará mejor’. O que con dos simples peniques (una de las pocas cosas buenas de que el Reino Unido no haya entrado en el euro) se pueden conseguir muchas cosas, más allá de dar comida a las palomas. Hoy, en los alrededores de la catedral de San Pablo, un cartel reza que está prohibido dar de comer a las palomas.

Pero siempre está permitido correr para volar una cometa en cualquier parque que aparezca en tu vida. Por ello es más necesario que nunca que vuelva Mary Poppins.


Esta película rompió moldes en 1964. Los de Disney pueden ser acusados de todo menos de no ser pioneros en la historia del cine animación. De ser tontos tampoco. Hacer un remake del clásico sería un suicidio. Los fans nunca se los perdonaríamos.

Pero, sin embargo, hacer este ‘regreso’ con la cantidad de historias que se quedaron en los libros de Travers (que no en el tintero) y que casi nadie conoce puede ser una mina.

Quedan ya muy pocos meses para que vuelva Mary Poppins. El viento ha cambiado, ha girado la veleta. La necesitamos. Pronto veremos a Emily Blunt en el papel que inmortalizó la gran Julie Andrews.

Las canciones de los hermanos Sherman serán sustituidas por otros sonidos. Pero todo apunta a que la cometa volará muy alto de nuevo. En número 17 de la calle del Cerezo, en Londres, vuelve a abrirnos sus puertas.

Mientras tanto, en este tiempo hasta que llegue ese día, mientras no sepamos qué decir, solo podemos recurrir a la palabra mágica que todo lo soluciona:

supercalifragilisticoespialidoso. Incluso podemos decirla al revés: osodilaipsepseocitsigarfilacrepus. O, al revés, pero por tramos, como canta Julie: doso espiali lístico frágil cali súper.

Funciona, de verdad. Decir supercalifragilisticoespialidoso, funciona. Pero vuelve ya, Mary Poppins. Por favor. Te necesitamos. No tardes. Let’s go fly a kite. Necesitamos volar esa cometa otra vez.

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