10 derechos sexuales y reproductivos que debes conocer



A pesar de los avances en legales a favor de las poblaciones LGBT en todo el mundo, siguen ocurriendo casos de discriminación o violencia, algunos verdaderamente alarmantes. Por ello, es vital y urgente que todos conozcamos nuestros derechos, ya que es de gran ayuda para evitar abusos, denunciarlos o defender a nuestros congéneres.

En mi país, México, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) divulgó este gráfico en el cual lista los derechos sexuales y los reproductivos que tiene toda persona, sea cual sea su condición sexual. A continuación, te los explico en corto.

Derechos sexuales y reproductivos, según la CDHDF (México, 2018).

NOTA: investiga qué instituciones y normatividad protegen tus derechos sexuales y reproductivos en tu país, región o comunidad.

1. Igualdad y la no discriminación sexual.

Significa que ninguna persona (mamá, papá, abuelo, hermano, maestros, sacerdotes, policías, personal de salud, servidor público o cantante en declive de baladas pop) puede negarte derechos relacionados con tu sexualidad o ponerlos en riesgo con acciones u opiniones homo/bi/les/trans fóbicas.

La principal forma de comenzar a ejercer tus derechos sexuales y reproductivos es informarte sobre ellos y compartir la información en tus manos con tus círculos. Así, contribuyes no solo a procurar tu bienestar sino el de todos los LGTBs.

2. Una vida sexual sin violencia, libre de coerción, discriminación y violencia relacionada con la sexualidad

Es decir, nadie puede obligarte/someterte/condicionarte/maltratarte para vivir tus deseos, sentimientos, afectos, expresión de género, encuentros sexuales ni nada relacionado con tu sexualidad.

Por ejemplo, al acudir a servicios de salud, no te pueden negar/obstaculizar/impedir atención de ninguna clase por el hecho de ser gay, lesbiana, bisexual, queer, de género fluido, transexual, etc. Tampoco es aceptable por ningún motivo que los polis detengan e increpen a una pareja no hetero por tomarse de la mano o besarse en una plaza pública o centro comercial.

Asimismo, debemos oponernos a la violencia de pareja y prevenirla. Para ello, te recomiendo echarle un vistazo a mis artículos sobre violencia en el noviazgo (incluye test y otras monerías).

3. Libertad de opinión y expresión sexual.

¡ALERTA! Este derecho conlleva una OBLIGACIÓN: respetar los derechos y trato digno de terceras persona. Es decir, que tengas libertad de opinión y expresión sexual no quiere decir que puedas agredir, humillar o desprestigiar a alguien que no comulgue con tus ideas o aficiones. Por muy perra (como popularmente se dice) que alguien quiera ser o por más que pretenda figurar, el respeto y el consenso deben ser los que regulen la convivencia, no las ganas incontenibles de decir algo.

Por otro lado, quienes conforman las poblaciones LGBT tienen derecho a expresar, manifestar, hacer pública, compartir y vivir su sexualidad sin más ni menos ventajas que las personas heterosexuales.

4. Equidad en el ejercicio de la sexualidad

Ejercer la sexualidad no es sinónimo ni equivale a tener coito. Copular, tener sexo o coger —como prefieras llamarle— no es la única ni la más importante forma en que alguien ejerce o vive su sexualidad.

La sexualidad es un aspecto central de los seres humanos, e incluye: el conocimiento del cuerpo; afectividad, estima emocional, erotismo, deseo sexual, placer sexual; sexo biológico (características anatómicas, fisiológicas y genéticas); género, identidad de género, expresión de género, orientación sexual; intimidad sexual y reproducción. Recuerda que la sexualidad se integra y modifica a lo largo de la vida a partir de aspectos biológicos, sociales, psicológicos, espirituales, religiosos, políticos, legales, históricos, éticos y culturales.

Por lo tanto, equidad en el ejercicio de la sexualidad significa que, para concretarla, cada persona debe tener acceso a información, servicios de salud, espacios de convivencia, garantías jurídicas y respeto social a su condición sexual, entre otros factores.

5. Ser o no sexualmente activo

Evidentemente no se trata de tu rol o preferencia sexual, sino de que tienes derecho a tener o negarte a tener relaciones sexuales (con o sin penetración vaginal, anal u oral) —en ese sentido, la abstinencia temporal o indefinida es una elección válida para vivir tu sexualidad—. No permitas que nadie te diga cuándo o te imponga formas de hacerlo.

Este tema también debe hablarse cuando tienes un noviazgo o una relación de eróticoafectiva sexual con una o más personas: ¿serán sexualmente activos o el sexo no es necesario para establecer un vínculo? ¿Habrá exclusividad sexual o acordarán libertad para tener sexo con otras personas? Hay mucho que platicar y acordar al respecto.

6. Tener relaciones sexuales consensuadas

Quiere decir que para tener coito desenfrenado, fajes y sexo oral leve o nivel aspiradora, por ejemplo, las partes involucradas deben estar de acuerdo en todo lo que ocurra. ¡Calma, no es necesario firmarlo ante notario!

Aquí también entran cuestionemos como: acordar usar condón para relaciones sexuales con penetración anal, vaginal y oral; incluir o no a terceros; usar juguetes sexuales o pura manopla; aventarse todo el kamasutra o preferir a la antigüita…

Tener sexo no se trata solo de meter y sacar, sino también de comunicación.

7. Escoger a la pareja

No, no significa que puedas ser mala leche en Grindr, Hornet, SCRUFF y demás apps de ligue con comentarios despectivos. Quiere decir que nadie puede decirte con quien andar de novio o casarte, de quién ser amigo con beneficios, a quién amar… Quizá no sea tu caso, pero hay algunas comunidades en las que se obliga a niñas, niños y adolescentes a tener noviazgos y matrimonios. ¡Qué terrible, no? Este derecho no es tan inútil como algunos piensan.

8. Salud reproductiva

Ya sea que planeen procrear o no e independientemente de su orientación sexual (homo, hetero, bi o asexual) y de con quiénes tengan sexo, todas las personas tienen derecho a recibir información científica, laica y vigente sobre salud reproductiva: mecanismos de procreación, planificación familiar, métodos anticonceptivos, prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS), salud materno-infantil, etc.

9. Decidir el número y espaciamiento de hijas o hijos • A la procreación

También implica el derecho a decidir no tenerlos —es decir, no engendrar—. Así que la próxima vez que tu madre, tu padre o algún pariente incómodo te diga «¿Y para cuándo los hijos?», respóndele que tienes derecho a no procrear, y que ser padre o madre no te hace más hombre, mujer o como te identifiques.

Caso alarmante es el que ocurre a muchas mujeres lesbianas y personas trans que sufren violaciones correctivas por parte de familiares y personas lesbofóbicas o transfóbicas, lo que culmina en embarazos no deseados y severo daño físico y mental.

Como ves, este derecho también es muy importante.

10. Autonomía y autodeterminación sobre su cuerpo

Ya sea que te identifiques como mujer, hombre, una mezcla de ambos o ninguno de los dos (sí, es posible, compañeros), eres libre de hacer con tu cuerpo lo que te plazca: modificarlo, adornarlo, vestirlo, desvestirlo, exhibirlo, reservarlo, tatuarlo, masturbarlo, ponerle maquillaje, ejercitarlo, nutrirlo, ponerle toques masculinos, agregarle matices femeninos, tornarlo andrógino…

Asimismo, aunque recibas muchas opiniones y sugerencias, la última decisión y la más importante sobre lo que pase con tu cuerpo y tu sexualidad es TUYA.


Fuente

buscanosenlaweb

#18 #sexualidad #LGBT

Uruguay Diferente
Uruguay LGBT+
Whatsapp: +598 93 847 348